Google ha publicado una guía oficial sobre cómo optimizar una web para sus funciones de búsqueda con IA, incluyendo AI Overviews y AI Mode, y la lectura deja una conclusión bastante incómoda para cierta parte del sector: muchas de las siglas que se están vendiendo como si fueran una revelación caída del cielo son, en realidad, SEO de toda la vida con una americana nueva, unas gafas de pasta y una factura algo más creativa.
Después, para terminar de redondear el aviso, Google ha publicado otra guía sobre herramientas SEO de terceros, servicios externos y consejos relacionados con SEO, AEO y GEO. Esa segunda guía no deja el asunto más suave, precisamente. Google viene a decir que las herramientas pueden ayudar, que los profesionales pueden aportar criterio y que hay consejos útiles fuera de su documentación, pero también recuerda algo que en este sector se olvida con demasiada facilidad: una métrica privada no es un dato interno de Google, una predicción no es una garantía y una herramienta que promete mejorar tu visibilidad en IA no tiene una línea secreta con el algoritmo.
Eso no significa que no haya cambiado nada. Sería absurdo decirlo. La búsqueda está cambiando mucho. Google está metiendo IA generativa con fuerza en sus resultados, está respondiendo consultas complejas dentro del propio buscador y está creando experiencias donde el usuario ya no siempre salta de enlace en enlace como antes. Ya lo comenté al hablar de las nuevas funciones de búsqueda impulsadas por IA en Google: hay búsquedas donde los clics se van a disputar en menos espacio, otras donde las fuentes citadas ganarán visibilidad y otras donde el contenido mediocre quedará reducido a decoración de fondo, como esos muebles heredados que nadie se atreve a tirar pero que tampoco mira.
La diferencia está en separar el cambio real del envoltorio comercial. Una cosa es aceptar que la búsqueda con IA exige revisar contenidos, entidad, autoridad, datos locales, estructura y capacidad de ser citado. Otra bastante distinta es convertir cada acrónimo nuevo en una supuesta disciplina revolucionaria. Ahora se habla de GEO, AEO, LLMO, optimización para motores generativos, optimización para motores de respuesta y alguna otra sigla que seguramente ya estará naciendo en una consultoría con luz tenue, fondo negro y gráficos de neón. Pero al leer las guías de Google, la impresión es bastante clara: para aparecer en las nuevas experiencias de búsqueda con IA, lo primero sigue siendo hacer bien el trabajo SEO que muchas webs ya hacían regular antes de que llegara la inteligencia artificial a ponerles un espejo delante.
Y ese espejo tiene poca piedad. Más o menos la misma que un informe de Search Console después de una migración hecha de cualquier manera.